miércoles, 13 de enero de 2010

Haití

Quiero recordar aquí hoy, con el dolor que me provoca la tragedia de Haití, un hecho que a los militantes del campo popular debe conmovernos y hacernos colaborar a paliar la desgracia de aquel pueblo.

Cuando los "comandos civiles" de la Revolución Fusiladora andaban en busca de los jefes del levantamiento de junio de 1956, uno de ellos -si no recuerdo mal- el Gral. Raúl Tanco, cercado por los esbirros del "Capitán Gandhi", buscó asilo en la embajada haitiana que en ese entonces estaba en la localidad bonaerense de Vicente López.

Allí fue puesto a salvo, no recuerdo si solo o con otros compañeros, por la esposa del embajador quien, en una actitud heroica, prácticamente los arrebató de las fauces de los fusiladores que incluso estaban dispuestos a avasallar la inmunidad de la representación diplomática, salvándoles así la vida a aquellos patriotas.

Esa acción valientemente humanitaria debe movernos a pagar con la moneda de la gratitud en esta hora terrible que viven nuestros hermanos haitianos.

1 comentario:

Daniel Mancuso dijo...

celebremos la memoria, ayudemos a los hermanos de Haití, abrazo